Si de algo estás tranquilo con tu ajetreo profesional es por haber contratado hace ya unos veinte años un seguro de vida para proteger a tu familia para caso de muerte o incapacidad.

Estabas consolidando tu carrera, te habías embarcado en una hipoteca de la nueva casa familiar que sería perfecta para tu esposa y dos hijos pequeños y trabajabas a tope. Junto a la hipoteca te obligaban a firmar un seguro y casi te pareció perfecto porque tú ya habías pensado en contratarlo. En caso de que se produjera muerte o incapacidad el seguro que te ofrecía el banco cancelaba lo que quedara de los ochocientos mil de euros de préstamo hipotecario. Mejor, más tranquilidad pensaste. Luego te ofrecieron más seguros de vida, pero estabas confiado en el seguro que habías contratado hace ya esos veinte años. Aún te quedan por pagar 300.000 euros de hipoteca. La firma del seguro fue rapidísima, apenas firmaste la póliza en la notaría previa a la compra del piso con la hipoteca. Ni te fijaste en que había un cuestionario de salud ya preimpreso por el banco, donde ponías que no a todo lo que te preguntaban, tú te encontrabas bien y sin problemas y aquel ataque de ansiedad o tus visitas al psicólogo de hacía unos años, junto a las migrañas las veías muy lejos. Te limitaste a firmar. Justo hace unos días te volvieron aquellas migrañas de juventud, el tema parece que se complica, tu abuelo tenía una rara enfermedad genética y acabó mal y todo empezó por unas simples migrañas. Has pagado un total de 25.000 euros por el seguro en esos veinte años. Antes de nada vas al médico, estudian el caso y te confirman el diagnóstico de aquella enfermedad genética. La enfermedad resulta grave y todo se precipita desde la baja laboral al reconocimiento de la invalidez absoluta. Te acuerdas del seguro, por primera vez revisas la póliza, su letra pequeña. Parece ser que estaban excluidas las enfermedades genéticas, además no habías declarado los episodios de migrañas, tampoco tu tratamiento psicológico cuando te dejó aquella primera pareja.  Acudes al banco y notificas que te han dado la invalidez para que se encargue el seguro de pagar la hipoteca. Te piden el historial médico donde salen esos antecedentes. Recibes una carta rechazando hacerse cargo de la invalidez. No entiendes por qué has pagado un seguro de vida, no entiendes nada, maldices.

Miles de españoles viven anualmente circunstancias parecidas: se sienten defraudados por el seguro que contrataron. Muchos se conforman con la explicación del banco a la vista de que efectivamente todo estaba firmado y cumplimentado. Otros buscarán consejo profesional de un abogado especialista. Para aquellas personas que quieren luchar por sus derechos y se encuentran en una situación así, quizás no sois vosotros pero conocéis de algún familiar o conocido en estas circunstancias. Para todos ellos, disponemos de los mejores abogados especialistas en seguros. Y solo cobramos nuestros honorarios si los asegurados acaban cobrando.

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