Seguros de vida, invalidez o de accidentes: La mediación y la reclamación

Nuevos proyectos legislativos siguen apostando por extender la figura de la mediación como solución para desjudicializar determinados conflictos que vienen reservándose a los tribunales ordinarios.

Se argumenta a favor que se ha comprobado que la mediación es una medida solucionadora de conflictos donde el ciudadano que tiene un problema siente que participa más de la justicia y se siente protagonismo de la resolución de su conflicto, protagonismo que se relega comúnmente a jueces y a abogados.

La medida vendría a ser, según algunos estudios “buena, bonita y barata”.  En APorcentaje.com más bien manifestamos nuestro pesimismo al respecto.  No suele coincidir la sensación subjetiva de triunfo y desahogo que tiene un ciudadano que le ha dado la posibilidad de intervención directa en una mediación, con lo que realmente es su interés. Ese pesimismo nuestro se convierte en oposición activa en contra de la figura si la asistencia de abogado no se dispone como obligatoria, pues sin el asesoramiento de un letrado la mediación puede ser un calvario para el reclamante.

Nos explicamos con un ejemplo de reclamación de seguros: Imaginemos un ciudadano que tiene contratado un seguro de vida- invalidez el cual, reconocida la invalidez permanente absoluta por el INSS reclama a la compañía de seguros el pago del importe pactado. La compañía se niega al pago o simplemente no contesta y pasa el tiempo. El ciudadano iniciaría de buena fé y sin abogado (pues piensa cuantos menos costes mejor) una mediación. En caso de que llegado el momento asista el asegurado y compañía de seguros a la vista, esta pudiera servir para que la compañía viera la documentación que dispone el asegurado, preguntar cualquier duda en relación a sus antecedentes de salud y situaciones de agravaciones de riesgo, o cualesquier otra circunstancia que pudiera servir potencialmente de argumento de defensa. Es indiferente que esa información se traspase al juzgado en caso de no resolución amistosa,  el problema es que la compañía ya conoce de antemano gracias a la mediación, los argumentos y circunstancias que pueden servirle para ganar el juicio.

Es solo un solo un ejemplo que ponemos para denostar la mediación.

JORGE FUSET DOMINGO

Abogado Director

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