Negligencias médicas: Valoración del perjuicio: pérdida de oportunidad.

Desde hace ya unos años está tomando protagonismo jurisprudencial la figura de la pérdida de oportunidad en la responsabilidad civil médica.  La pérdida de oportunidad la sitúan algunos dentro del ámbito de la mala praxis, pero circunscribiéndola a aquellos casos en donde la entidad de la falta de diligencia no se ve suficiente para indemnizar el perjuicio acreditado. Se referiría a aquellos casos “frontera” donde el incumplimiento de la lex artis es, se puede decir, levísimo y en consecuencia se entiende que desproporcionado hacer cargar al médico con toda la responsabilidad sobre el perjuicio sufrido.

Esta posición, defendida por jueces de la jurisdicción contenciosa administrativa, tendría el inconveniente de la delimitación de esos “casos frontera” y de la ubicación conceptual de la pérdida de oportunidad.

Nosotros en cambio pensamos que la figura de la pérdida de oportunidad se muestra relevante en el ámbito de la delimitación del perjuicio y de la relación de causalidad.  Efectivamente, o es negligencia médica o no es negligencia médica, sin poder distinguirse a los efectos de pérdida de oportunidad el hecho de que sea una falta de diligencia grave, leve o levísima.

Otra cosa es en el campo del perjuicio y la causalidad porque efectivamente, por muy infracción de la lex artis que concurra, debe acreditarse, con los matices que correspondan, la relación de causalidad con el perjuicio. Y es ahí cuando la pérdida de oportunidad tiene su trascendencia porque efectivamente poniendo un ejemplo, no es lo mismo no advertir de las posibles complicaciones de una intervención quirúrgica – donde no hay pérdida de oportunidad de producirse esas complicaciones sino responsabilidad del médico por esa complicación -, de por ejemplo no informar de la existencia de mejores y más equipados hospitales donde puede hacerse la misma intervención con mejores garantías. En este caso, si las circunstancias del caso lo aconsejan, se aplicaría la figura de la pérdida de oportunidad, entendida como la valoración de un perjuicio consistente en las menores expectativas, que no certezas,  de éxito de un tratamiento que estuviera al alcance del paciente.

La determinación del valor económico a indemnizar como pérdida de oportunidad es discrecional del juez, pero uno de los criterios por los que se puede determinar es en base a un tanto por ciento de lo que correspondería el perjuicio corporal acreditado, aunque caben otros criterios de determinación.

JORGE FUSET DOMINGO

Abogado Director

902 194 901

www.aporcentaje.com